LA EMERGENCIA, “EL PUEBLO LIBRE”

El día de  hoy es  mi último día como postgradista de Emergencia  me encuentro en el  Hospital  Eugenio Espejo el hospital de mayor complejidad del Ecuador, el día está muy tranquilo y hay la  oportunidad de recordar cada momento vivido,  vino a mi mente  un libro muy querido por mí,   “EL LIBRO DE LAS SELVAS VIRGENES”,  escrito por Rudyar Kipling, en este  libro se narra la historia  de Mowgli  (rana), un niño que se  pierde de en el bosque  tras morir sus padres al ser atacados  por Sherman el tigre, sentía que en el inició era  como Mowgli un lobo pata tierna, y la selva  era  el hospital, tanto la selva como el hospital tienen normas, y como todo pata tierna a la buena y  peor a la mala la tenía que aprender,  atender a tus pacientes  y obedecer  al viejo lobo era la  consigna para mí en el R1 aprender  la ley de la selva , o en realidad normas protocolos y manejo  de Baloo el oso que en este caso fueron mis  profesores, y caminar siguiendo la senda con mis  hermanos de camada  los lobatos mis compañeros que  como yo estaban nerviosos de la selva  y sus peligros, en este momento tengo que hacer una pausa mis ojos se  llenan de  lágrimas al  recordar  lo vivido, los peligros,  para Mowgli, los monos Bandearlo descoordinados  y  desobedientes, Sherman el tigre, y la temida flor roja, que para mí se transfiguraron en la pereza,  la tristeza, y   fue esos médicos que creyendo saber  más querían que  me rindiera ante la  imponente selva  que  no es nada fácil de vencer, el primer  año entre la medicina interna, la mal  recordada cardiología, y la alegre neumología fue  como los primeros  pasos de Mowgli en la  manada, aprender, conocer, escuchar al viejo lobo, para mí fue igual aprender leyendo, conocer  cómo se “movía” el hospital, y escuchar  a los viejos maestros que con experiencia  comentaban,  mientras hacía esto mi conocimiento crecía, así como el de  Mowgli,  era parte ya de “el Pueblo  Libre”, así se llamaba la manada de  lobos donde  crecía este niño que cada día creía que era un  lobo, así también yo cada día vivía sentía la emergencia en cada  punta de dedos, mi sangre, mi  cerebro, mi tacto se fortalecía, mi espíritu crecía  con fuerza y como lo compare antes como una  llama,  así inicio la segunda mitad del año, parecía que era un lobo fortalecido, pero no la  emergencia en si es otro reto, es lo más profundo de la selva, donde  la astucia, las armas antes  mencionadas servían pero hacía falta algo más la experiencia, misma que se la iba ganando día  a día, paciente tras paciente,  vida  y muerte  ungidas en una sola sala, la gran emergencia.

 

Mowgli crecía en la jungla aprendiendo a cazar, aprendiendo a asechar, yo crecía en la  emergencia, aprendía nuevas técnicas, además a trabajar en equipo así como se narra  en el  “libro de las Selvas Vírgenes”, El Pueblo Libre de Los Lobos caminaba junto, así trabajamos en emergencia si tenemos la organización correcta y se fomenta  la unión el trabajo será impecable,  eso lo aprendí de mi querida Guardia D, cada no che de guardia aparecía entre las  paredes del  hospital la sombra de la  duda, la tristeza, el miedo, que se transfiguraban la fiereza del gran  felino de la india, que odiaba al Pueblo libre y a Mowgli; pero mientras más unidos más fuertes  son los lobos reza en el esta hermosa obra literaria, así es el equipo de emergencia entre más  unido más fuerte, más abierto a las interrogantes más habido de  estudio, en si más apasionante,  así culmine  mi segundo año lleno de conocimiento y arte ante la medicina, así fue cuando  Mowgli tenía ya más destreza en el caminar de la selva, cazaba y tomaba mayores decisiones en  la manada, su opinión era tomada en cuenta, también fu creciendo con otro deber aún más  grande enseñar a los nuevos lobatos a cazar, ellos son los médicos residentes de postgrado y  residentes  asistenciales, que los recuerdo con mucho cariño, todos ellos avivaron en mi la  docencia la pasión por enseñar y dar clases, aunque sea a las 230 de la mañana, el 50%  durmiendo el otro 50% despiertos e intercambiando funciones, para mí se hizo el momento más  esperado de la guardia, el compartir emociones y opiniones el enseñar, así lo hizo Mowgli el en  la espesa jungla, yo en el querido Hcam,  cada noche se la sentía más pesada, cada turno más  cansado, el café elixir compañero, además de la coca cola que nunca faltaba para despertar los ánimos y avivar los sentidos, mientras mi destreza crecía, el tigre disminuía de tamaño, los  lobatos que antes fuimos, tenían un nivel activo en la manada, “EL Pueblo Libre” tenía nuevos  miembros, en mi tercer año enfrente a  un temido enemigo, la terapia intensiva, era como para  Mowgli el desfiladero obscuro donde  merodeaba Sherman, con dudas y temores prepare mi  estrategia al igual que Mowgli, pero al llegar a diferencia del Pequeño personaje, la terapia  intensiva fue un lugar para refinar conocimientos  trabajar en equipo, y en especial apasionarse  con la vida, y a pesar de que  los médicos de UCI no son emergenciologos, sentí que ellos en su especialidad tenían su versión del “Pueblo Libre”,  al terminar este reto y al regresar en la  emergencia, sentí en mi interior que había  superado al gran Tigre de bengala, y que  como  Mowgli con conocimiento podía vencer a cualquier enemigo y eso me llevo en la mente, en el  corazón, entre más conocimiento más herramientas para sobrevivir la selva, así el tercer año fue  un año con retos académicos con retos personales y emocionales, así como a Mowgli el crecer,  el trabajar, el aprender tenía un precio, una depresión escondida en mi interior hacía que la  imagen del tigre floreciera queriendo opacar todo lo conseguido, con la ayuda de  mi esposa que  se transformó en la hermosa pantera Bageera pude comprender que yo ya no era Mowgli sino  era ya un viejo Lobo, que conocía la ley de la selva, que podía hacer la diferencia, tras una dura  batalla interior que con meditación, oración, y ayuda profesional, pude vencer de nuevo el  Sherman que quería acabar  conmigo, con mi vida, así me convertí en R mayor el inicio del cuarto  año de estudio fue un año insuperable, el enseñar, el nacimiento de mi hijo fue una recompensa  increíble,  así los días caminaban lentamente, y en la emergencia  me movía de la mejor manera,   cada momento lo vivía con mucha intensidad, cada madrugada era cada vez más dura, las  noches  más longevas y los pacientes cada día más  complicados,  así como Mowgli crecí, Mowgli  comprendió que debía volver con los humanos y volver con su gente, Yo en cambio entendí que  sería todo el tiempo el viejo lobo, así como mis compañeros aquí, se separa la historia de  la  emergencia con la selva, el que  hace emergencias médicas lleva consigo la responsabilidad, el  deber, y el privilegio de formar, un gran “Pueblo Libre” desde donde este,  somos el puntal de  la vida hospitalaria, y como en el libro el centro de la selva, les digo a mis 22 compañeros de  camada por decirlo así, no se olviden del menor, trabajemos en equipo todos, no dejemos que  el tigre acabe con nuestros sueños, y muchas gracias por compartir este caminar en la selva, un  gracias también a los médicos residentes menores, estudien con fuerza, lean y enseñen con  humildad como la tiene un cachorro, así cuando sean un viejo lobo podrán  irse con la frente en  alto,  la jungla es un lugar inhóspito y grande sé que muy pronto nos volveremos a ver, Que Viva el Pueblo Libre, Que Viva la Emergencia.

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