LA GRAN GUERRA

 

 

Como médico emergenciólogo este tiempo tengo enfrentar una guerra que está diezmando a la  humanidad, un enemigo invisible que está afectando a la población sin discriminar edades género o condición social, el momento que vive el mundo en la actualidad se puede comparar con una de las grandes guerras; en este caso con la segunda guerra mundial (WWII), en esta guerra jóvenes como nosotros,  desembarcaban en junio en las costas de Normandía, desembarcaban médicos, ingenieros, soldados rasos, capellanes, múltiples  profesiones , que como hoy médicos, enfermeras, auxiliares, policías y militares combaten en el frente para diezmar esta gran patología, como los soldados del desembarco, nosotros desde  nuestro frente tenemos la duda la expectativa de cuantos pacientes, que tan graven están, cuantos vendrán tendremos materiales para todos, y desde aquí incian grandes diferencias, en el gran desembarco en Francia los soldados de la WWII tenían apoyo de artillería  además de bombardeo aéreo, cascos, fusiles BAAR, ametralladoras Thompson,  morteros,  vendajes, morfina, y un pueblo que desde lejos hacia fuerza comprando bonos reciclando, mujeres y ancianos trabajando en fábricas para producir armas, artillería tanques, tenían en su mente el ideal de vencer el  poder del Gobierno de los NAZIS, que como el coronavirus se apoderaba de gran porcentaje de la tierra,  los soldados del desembarco tenían líderes como Churchill, Roosevelt, Eisenhower, DE Guale,  Patton que con valor peleaban con en ellos en las líneas de combate,  preparados eruditos en el arte de la guerra y la política, con discursos inspiradores  para su ejército,  demostrando integridad  moral, espiritual y fortaleza.

Nosotros el personal de salud, en comparación con las fuerzas aliadas en la WWII, tenemos que suplicar a las autoridades por equipo de  protección,  tenemos que rogar  por nuestro derecho a la bioseguridad, por nuestro derecho a tener armas adecuadas para combatir este mal que está llenando de obscuridad al mundo,   tenemos lideres tímidos, escondidos detrás de escritorios sin credibilidad, que no inspiran a la comunidad médica, confunde a la población y menos llegar a inspirar para poder trabajar con ánimo, e ir de corazón más álla del deber,  lideres con ofrecimientos vacíos, terapéuticas  absurdas, y amenazas ante  el disgusto de sus “héroes”, médicos que sin paga  me refiero a los queridos postgradista enfrentan con valor  a esta patología.  La diferencia más  abismal en nuestra Gran Guerra, es el poco apoyo de la población que no colabora con la cuarentena,  que no apoya con la única tarea de  quedarse en casa, para nosotros los médicos que estamos en primera línea es indignante ver  personas en la calles bebiendo cerveza mientras nosotros en constante peligro ayudamos a tratar a pacientes en condición grave, tratamos de reanimar un padre, una madre un hijo o un hermano, esta era de la tecnología, ha quitado la empatía por el médico, la empatía por el otro, el egoísmo reina.

Para mí como soldado en esta batalla, me llena de valor mi familia, mi hijo, mi esposa,  hacen que mi corazón se llene  de valor para afrontar la muerte, que como dijo un gran amigo está rondando los pasillos,  y así como en el desembarco había dudas, había oraciones, había miedo, ahora  hay valor, hay orgullo, hay preparación, sé que como médicos no descansaremos, no caeremos,  y seguiremos cuidando, nuestra  filosofía de vida ha sido la de salvar, la de proteger, la de sanar, pero para cumplirla necesitamos  un Pueblo comprometido, con el corazón y la mente llenos de patriotismo,  comunidad que debe ser inspirada  por sus  lideres con acciones fuertes y decisiones firmes, sin  estar llenas de política, sino con el único compromiso de servir, con  compromiso social, liderazgo activo; de no ser  así los soldados caeremos uno a uno, y a caer la primera línea no habrá protección para nadie, luego de ello no habrá tiempo para cambios de actitud.

SLPS

DR GABRIEL ALEJANDRO VEGA

MEDICO TRATANTE EN EMERGENCIAS Y DESASTRES

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